Palmera

by - enero 27, 2020

A Tamara Wigand Cariman

Cuando me olvido del sol
ahí estás tú, compañera,
recordándome que el cielo
es el mejor lugar para admirar.

De tu alta belleza,
quieta,
me convences de lo sencillo,
lo que es esencial para crecer,
para crecer tan alto
como tu alta belleza.

De tu sabio capitel,
quieto,
me olvidas de lo insensato,
lo que me aleja de la bóveda eterna,
de tu cabellera larga,
y que así, me acerca
a toda una verdad.

De todo lo que sostienes,
quieta,
en tu tronco cansado,
me recuerdo del pasado
que tan fácil era de disfrutar.

Pero,
en tu vaina de alegría
me llenas de esperanzas
entre tanto desconsuelo,
en este mundo aparte
que no logramos entender.

Cuando me olvido del sol,
ahí estás tú,
palmera,
compañera,
entendiendo mi alboroto,
y yo,
tu alboroto de quietud.

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